El manuscrito de Johnny Lupano (Novela en circulación miércoles 11 a las 7:00 PM Ministerio de Cultura)


Manuscrito de Johnny Lupano. Novela circula el miércoles. 7:00 PM Sala Ramón Oviedo Ministerio de Cultura

Muchos años después de muerto el tirano, el doctor Elito Balaguer interrumpió una sesión de brujería privada en su habitación de la parte trasera de la que fuera su mansión hasta la muerte, para escuchar unas voces que, según dijo, se metieron en su cabeza de forma repentina. La vieja bruja que le decía que sus días ya estaban contados y que durante el proceso previo a su muerte sufriría dolores terribles y serpenteantes, propios de la culebrilla, y otros padecimientos de locomoción, fue despedida de la habitación por el edecán de rostro empastado, que la empujó por el estrecho pasillo que conducía al primer piso.

Elito Balaguer bajó la cabeza y percibió un bulto frente a él. El edecán todavía no regresaba y como Balaguer había quedado ciego hacía muchísima décadas, imaginaba voces y figuras que percibía en formas borrosas:

—¿Qué fue de Johnny Lupano, maldito viejo traidor?—escuchó que alguien le increpó. Era una voz de mujer que supuso se trataba de Isabel Gutiérrez, de quien no volvió a saber jamás en todos esos años. Pero sabía que se trataba de su cabeza, de su conciencia y de su yo tratando de rescatar algo en ese tremedal de memorias que lo circundaban en aquella habitación rajada de libros y donde el calor flotaba entre los espacios reducidos. ¿Por qué suponía que se trataba de Isabel Gutiérrez? No lo sabía. Alcanzó al tacto un vaso de agua que había sobre el descanso de una silla y pensó lo que siempre había pensado de aquel caso:

—Debí denunciar a Ontario, dejar todo aclarado…

Desistió de ese pensamiento. Engañó al mismo Trujillo. Ahora reía. Je je je je. El jefe  siempre lo vio como un pendejo lameculos sin aspiraciones y ocupó la presidencia en períodos sucesivos, implantando lo que algunos decían fue otra dictadura. Por ahí andaban los fantasmas de sus muertos recorriendo permanentemente sus aposentos. A veces deliraba:

—¡Me quieren comer, coño!— gritaba. También heredó algo de la locura de Trujillo, decían sus sobrinos y lacayos más cercanos cada vez que tenían tiempo de hacerlo.

Pero a Trujillo le gustaban los culitos tiernos de las niñas menores de edad. Sí, pero Balaguer adoraba los culones de las viejas sirvientas, de las chopas dela ZonaColonialy también dejó un paquete de hijos regados. Le sacaba la lengua al obtuso de Johnny Abbes García, ueje, ueje, quién es el maricón, dijo Balaguer cuando supo que al jefe del SIM le dieron una muerte abominable en Haití, luego de que Papa Doc Duvalier descubriera que lo traicionaba con sus enemigos. Dizque le mocharon el pene antes de matarlo y se lo metieron por el culo, le comunicaron a Balaguer, mientras leía una carta del pelele holgazán de Porfirio Rubirosa.

—¿Quién fue más grande que yo? Nadie. Ni el ladronazo de Trujillo, ni el afeminado de Franco, ni el barbudo de Cuba…Más grande que yo, yo.

Ni siquiera sentía los sofocones del calor. Ni los jalones de su corazón cuando pensaba en el poema que, al parecer, horas antes de morir, escribiera Lupano y que Balaguer por unas artes nadie sabe procedentes de dónde, pero seguro de que de algún rincón del infierno, o enviado por su amigo el Diablo, nunca entregó aLa Estrellade fuego. Ahora, casi adormecido, esperaba al edecán para que lo leyera otra vez, mientras él, se dormía.

 

Te palpo en el fuego, Isabel

Palpo algo. Sobre ti. Te palpo: tu piel

es afluencia de lluvia

sobre una tarde nuestra de dibujos

y chasquidos definitivos. Palpo lo

que se puede tocar de tu imagen:

lo demás: lo intocable, lo dejo

para después, para ese quizás que sé

puede funcionarnos algún día,

o alguna noche, lo difícil viene después.

Debemos conocernos como

ya nos hemos conocido: hemos

coincidido

en algún trecho del camino.

Han coincidido

nuestras miradas: tímidas

pero con la agresividad de las invitaciones

casuales, las que se marcan y nos afirman

mujer: te quiero desde el principio de todos

los inicios y todas sus redundancias,

puedo clamarte y aclamarte

en el fondo de estas dunas de los dos

de este cielo tuyo impenetrable, mujer.

Sobre todo me sorprendes con el café.

Has superado el toque insereno de su aroma

su efusión para envolverme en la magia tuya

y nuestra de ambos y de los dos y llegar

hasta el límite: la condición la pones tú.

Mujer. Te palpo.

Palpo tu sonrisa qué sonrisa.

Palpo tus líneas serenas que se determinan y

me obligan a voltear el rumbo del

Camino, a deshacerlo

A desmadejarlo, hasta encontrar tu camino:

eres, un soplido frío en este calor solitario e

indefinido. Mujer: cual madre de Dios

riges estos instantes con sus gotas de lluvia y de

sudor y de aceite de pasillos y balcones

en los que nacen las ilusiones y mueren los

detalles de lo que, quizás, pude haber sido

de no contar ahora con tu presencia y la mía.

Mujer. Detalle especial de medianoche

dando tumbos en nuestra danza de deseos

callados y en bullicio.

Y me doras la píldora con el café

con tu sonrisa nítida, de agua: mujer.

Con tu mirada difusa y directa, con

Esa envoltura frágil, serena, de ilusión a punto de

Estallar sus límites, de

Incendiarse en un encuentro clandestino de roces

de silbidos

de

caricias como brasas de sol y gotas de

mar.

Te palpo. Palpo tu cercanía

Tu mirada metal, tu belleza frágil de mujer a punto

De ser entre mis brazos,

Entre mi sol y mi lluvia

Entre mi muerte y mi sexo

Nuestro viaje a la piel. Nos palpamos.

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Published by: Medrano Néstor

Periodista, consultor político y escritor, con más de 12 años cubriendo las incidencias del acontecer político, social, judicial y cultural de República Dominicana, recibió el Premio Único de Poesía de la Alianza Cultural Cibaeña, con el libro Escritos con Agua de Lluvia y la primera mención especial con los relatos del volumen Cuentos de Vapor y de Sombras en el año 2008. En el 2009 el Grupo Editorial Norma publicó su novela Héroes, Villanos y Una Aldea, que presentó en el marco de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2009. Ese mismo año su reportaje Niños buzos viven entre la basura y olores nauseabundos, resultó finalista en el concurso anual de periodismo de Visión Mundial y la Unicef. El Ministerio de Cultura publicó en el 2012 su novela ¿Dónde está Johnny Lupano? ¿Dónde está Johnny Lupano?, resultó finalista del certamen online de novela internacional de Yoescribo.com que patrocina la Fundación Cabana en el 2005. Es fundador de la página Hombre de Letras. Sus cuentos, poemas y ensayos han sido publicados en las revistas Vetas, Mythos y Global de la Fundación Global Democracia y Desarrollo. Tiene la columna La Cuartilla en Listín Diario. Su libro de ensayos Las Huellas Literarias de Juan Bosch fue publicado en el año 2014. Este mismo año fue antologado junto a un grupo de poetas dominicanos, en el libro Poetas de la Era III, de la Editorial Santuario, compilación de Elsa Báez.

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