Haití: ¿destino mutilado? 6 de 10


La petición del presidente francés al presidente electo dominicano, Danilo Medina, de que una vez asuma el poder continúe ofreciendo la colaboración a Haití, creemos que es innecesaria, y la misma posee un trasfondo de corte político que no se compadece con los magros esfuerzos que por esa nación vecina ha hecho la comunidad internacional.
Francia forma parte esencial de los países que históricamente deben ser compromisarios con Haití. Pero si analizamos bien la situación y se hace posible escrutar la posición que durante décadas ha mantenido esa comunidad internacional, nos daremos cuenta de que, por lo menos, sus efectos han sido nulos.
El terremoto del 2010 solo ha servido de pretexto para que las grandes naciones destilen una especia de mea culpa, una especie de toque de conciencia, por esos nulos esfuerzos que hoy se acreditan como propios y que nuestras sociedades deben tener conciencia de eso que, si queremos, podemos llamar la gran irresponsabilidad internacional en el caso haitiano.
No hay que recordar a un presidente electo que la continuidad del apoyo hacia Haití desde República Dominicana es algo que como dicen en el campo “se cae de la mata”. La nación que debe estar más interesada en que Haití pueda encarrilarse hacia la luz, y lograr la fortaleza institucional de ese pueblo, es la República Dominicana. Recordar ese compromiso está bien, pero está demás y de paso, las potencias europeas deberían acelerar esfuerzo para que Laurent Lamothe, pueda desarrollar los proyectos que tiene a mano para iniciar el camino del cambio hacia una mejor senda de esperanza.

Esta petición raya con la demagogia propia de los líderes primermundistas que siempre han visto a América Latina como un respiradero de sus propias impotencias y malicias. Haití ha sido vapuleado una y otra vez por sus actores políticos y por la incapacidad de gobernar para las mayorías, pero eso ya lo he dicho en los cinco trabajos que anteceden en esta serie. Lo que se cierne en el futuro inmediato es tomar la palabra al primer ministro, incluso al presidente Martelly, que debió vadear resquicios de insensatez y de locura en su propio país, cuando tuvo que perder un año de su gobierno defendiendo naderías o imputaciones que llegaron a cuestionar su propia nacionalidad.

Para los dominicanos Haití es un gran compromiso que va más allá de las leyes migratorias, de los reglamentos y de las constantes intimaciones que hacen sectores retrógradas y cavernícolas de ese país, todavía ensoberbecidos por una historia incomprendida que tiene que ver con el sojuzgamiento y la  importación desde la colonia del descubrimiento y conquista, de los esclavos africanos, de lo cual los habitantes originarios de la isla, descendientes al mismo tiempo de otras corrientes migratorias, no tuvieron la culpa.

República Dominicana tuvo una Independencia Nacional, pero esta Independencia Nacional fue contra Haití, porque Haití era nuestro invasor. Pero en los ideales del fundador de la dominicanidad, Juan Pablo Duarte, no había una intencionalidad antihaitiana per se, Duarte tenía el sueño de que República Dominicana fuera una Patria libre “de toda potencia extranjera” y eso incluía a Estados Unidos, Inglaterra y a España y por eso unos traidores como Pedro Santana, Tomás Bobadilla y otros de los jodidos conservadores lo vilipendiaron y llevaron al destierro, pero ese es tema de otros trabajos.

Volviendo a lo nuestro. El primer ministro Lamothe ha lanzado un grito, una especie de proclama para que los haitianos se unifiquen e inicien la búsqueda de soluciones comunes  a las grandes demandas y desafíos que se extienden en ese camino cenagoso. Es una proclama que deben escuchar esos líderes primermundistas. Es una proclama que debe traducirse en colaboración urgente del tipo técnico primero para cuantificar cuántos haitianos existen en  Haití. Esto implica un levantamiento serio de un censo nacional de población, vivienda y salud.

Es necesario ajustar sistemas para combatir el analfabetismo, construir hospitales y hacer posible el acceso a las medicinas, así como prever mecanismos de inducción al empleo y hacer posible el acceso de jóvenes y adultos a la educación y a formas de ganar la vida. Primero lo primero. Haití merece rescatar la confianza en su propio porvenir, y esto se logra buscando alternativas para erradicar el hambre y la desnutrición, y para esto se necesitan recursos cuantiosos, sistemas de fiscalización de esos recursos. El primer eslabón y en esto Hollande puede tomar nota, es el rescate de la confianza nacional de los haitianos, esto se logra cuando los padres pueden proveer a sus hijos seguridad económica, de alimentación, vivienda y salud, de manera permanente, constante, luego la institucionalización. Apunte, señor.

Anuncios

Published by: Medrano Néstor

Periodista, consultor político y escritor, con más de 12 años cubriendo las incidencias del acontecer político, social, judicial y cultural de República Dominicana, recibió el Premio Único de Poesía de la Alianza Cultural Cibaeña, con el libro Escritos con Agua de Lluvia y la primera mención especial con los relatos del volumen Cuentos de Vapor y de Sombras en el año 2008. En el 2009 el Grupo Editorial Norma publicó su novela Héroes, Villanos y Una Aldea, que presentó en el marco de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2009. Ese mismo año su reportaje Niños buzos viven entre la basura y olores nauseabundos, resultó finalista en el concurso anual de periodismo de Visión Mundial y la Unicef. El Ministerio de Cultura publicó en el 2012 su novela ¿Dónde está Johnny Lupano? ¿Dónde está Johnny Lupano?, resultó finalista del certamen online de novela internacional de Yoescribo.com que patrocina la Fundación Cabana en el 2005. Es fundador de la página Hombre de Letras. Sus cuentos, poemas y ensayos han sido publicados en las revistas Vetas, Mythos y Global de la Fundación Global Democracia y Desarrollo. Tiene la columna La Cuartilla en Listín Diario. Su libro de ensayos Las Huellas Literarias de Juan Bosch fue publicado en el año 2014. Este mismo año fue antologado junto a un grupo de poetas dominicanos, en el libro Poetas de la Era III, de la Editorial Santuario, compilación de Elsa Báez.

Categorías PERIODISMODeja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s