Haití:¿destino mutilado? 5 de 10


Hay quienes se preguntan si vale la pena escribir sobre Haití, con lo controversial que resulta un tema tan escabroso en las relaciones de los dos países que comparten la Hispaniola. Y por encima de esas consideraciones, por supuesto respetando los criterios en pro y en contra, creo que sí, vale la pena escribir sobre Haití y vale la pena hacerlo de manera crítica.

Lo que no podemos hacer es construir un edificio amurallado de críticas solo con la intención de condenar y machacar todos los males que medran en ese pueblo. Escribir sobre Haití amerita hacerlo de manera constructiva. ¿Puede Haití sobrevivir a su coyuntura actual? Creo que sí. Y debe hacerlo.

La no supervivencia del pueblo haitiano significaría no el fracaso de un pequeño país, de sus instancias y de sus intentos de instituciones, claro que no, se trataría de modo irreversible, del fracaso de la comunidad internacional y en ese contexto, del fracaso de República Dominicana.

República Dominicana no se puede dar ese lujo. Es por eso que desde antes del funesto terremoto del 2010 son conocidos los esfuerzos que se hacían para rehabilitar mecanismos de comprensión y entendimiento, tales como la reactivación de la Comisión Mixta Bilateral y otros esfuerzos que se pusieron en tinta y papel, que por las complejidades propias de un estatuto legal adherido a la Ley General de Migración, y la ausencia de su reglamento, no pudieron materializar a tiempo esas conquistas bilaterales.

República Dominicana jugó un rol preponderante inmediatamente después del terremoto. El presidente dominicano Leonel Fernández se trasladó al vecino país, acompañó al entonces presidente haitiano René Préval en un momento en que las muestras de solidaridad, no solo iban en proyección de ayudar a un pueblo devastado por la tragedia, sino a dar el respaldo moral, necesario aliciente balsámico, para levantar las iniciativas que hacían falta para recoger los miles de cadáveres y las toneladas de escombros que había dejado el fantasma de la muerte.

Desde el 2010 la voz de República Dominicana se escuchó en Cartagena de Indias a través del jefe de Estado dominicano, cuando significó que Haití no solo necesita ayuda para reconstruir sus infraestructuras sino también apoyo para transformar los pilares de la sociedad, crear un liderazgo creíble y un sistema transparente que le permita la posibilidad de ser viable en términos de desarrollo

“No es solo una recuperación en términos de una infraestructura física, también tiene mucho que ver con la gobernanza, con la creación de un estado de derecho, un sistema transparente que inspire confianza”, dijo Fernández.

En ocasión del terremoto agencias de prensa como Reuters reseñaron que : la vecina República Dominicana, Venezuela, Brasil, Colombia, Nicaragua, Estados Unidos, Canadá y Francia figuraron entre las primeras naciones que respondieron al llamado del embajador haitiano en Estados Unidos, Raymond Alcide Joseph, quien describió la situación como catástrofe de enormes proporciones.

A instancias del país y como una manera de organizar las estrategias para que Haití recibiera un ayuda rápida, pero de planificación de largo alcance se organizó una cumbre que pondría en perspectiva la problemática de una nación que quedó arrodillada y golpeada por uno de los fenómenos naturales de mayor impacto en la historia del continente. Entonces se necesitaba una actuación rápida, porque eran previsibles padecimientos posteriores, encima de una realidad de muerte y desolación que dejó boquiabiertos a quienes permanecían expectantes.

La Cumbre encabezada por los presidentes Leonel Fernández y René Prével, tuvo como copresidente al ex jefe de Estado estadounidense Willian Jefferson (Bill) Clinton, al primer ministro haitiano de entonces Jean Max Bellerive.

Esa cumbre, que también tuvo objetivo dar seguimiento a los acuerdos firmados por la comunidad internacional en la Conferencia de Donantes de Haití, celebrada en las Naciones Unidas el 31 de marzo del 2010 acordó una ayuda total de 10 mil millones de dólares en los siguientes diez años, 5.3 millones de esa misma moneda que serían desembolsados en los próximos 24 meses.

Por otra parte, la Conferencia de Nueva York aprobó la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití (CIRH) y el Fondo de Reconstrucción, cuyo fiduciario es el Banco Mundial, con el objetivo de canalizar los recursos con eficacia financiera y técnica, así como la coordinación entre los donantes.

“Por último, los representantes de gobiernos y organismos internacionales expresaron su reconocimiento por el papel especial desempeñado por la República Dominicana en la dirección de los esfuerzos de solidaridad hacia Haití y destacó el papel estratégico que jugará durante todo el proceso de refundación. Del mismo modo, acordaron apoyar a Haití en sus esfuerzos para lograr la plena integración en la Región”, expresa la declaratoria de ese cónclave.

Quiere decir que sí. Es importante hablar de Haití. En este momento hay que medir la temperatura en esa nación. Puede decirse que la buena voluntad inicia un camino hacia la consecución del objetivo de unidad nacional proclamada por el presidente haitiano Michel Martelly, con la ratificación hecha por el Congreso del nombramiento como primer ministro de de Laurent Lamothe. Toca a ese primer ministro formar gobierno y enviar sus propuestas a los estamentos legislativos. ¿Hay oportunidades para Haití? Aparentemente sí. El panorama se avizora bien. La comunidad internacional, a través del enviado de las Naciones Unidas, Bill Clinton, tiene que hacer la apuesta y presionar para que la dirigencia política haitiana, sitiada en gran parte en un búnker de gran resistencia, no se oponga a esos cambios.

En el caso de República Dominicana hay mecanismos que fluidificarán el necesario tránsito hacia la cooperación y el fortalecimiento de sus relaciones comerciales.

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Published by: Medrano Néstor

Periodista, consultor político y escritor, con más de 12 años cubriendo las incidencias del acontecer político, social, judicial y cultural de República Dominicana, recibió el Premio Único de Poesía de la Alianza Cultural Cibaeña, con el libro Escritos con Agua de Lluvia y la primera mención especial con los relatos del volumen Cuentos de Vapor y de Sombras en el año 2008. En el 2009 el Grupo Editorial Norma publicó su novela Héroes, Villanos y Una Aldea, que presentó en el marco de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2009. Ese mismo año su reportaje Niños buzos viven entre la basura y olores nauseabundos, resultó finalista en el concurso anual de periodismo de Visión Mundial y la Unicef. El Ministerio de Cultura publicó en el 2012 su novela ¿Dónde está Johnny Lupano? ¿Dónde está Johnny Lupano?, resultó finalista del certamen online de novela internacional de Yoescribo.com que patrocina la Fundación Cabana en el 2005. Es fundador de la página Hombre de Letras. Sus cuentos, poemas y ensayos han sido publicados en las revistas Vetas, Mythos y Global de la Fundación Global Democracia y Desarrollo. Tiene la columna La Cuartilla en Listín Diario. Su libro de ensayos Las Huellas Literarias de Juan Bosch fue publicado en el año 2014. Este mismo año fue antologado junto a un grupo de poetas dominicanos, en el libro Poetas de la Era III, de la Editorial Santuario, compilación de Elsa Báez.

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