Haití: destino mutilado? (4 de 10)


Haití ha vivido un proceso histórico traumático, mucho más que otros países de la región que tuvieron sus épocas críticas y en los que todavía persisten resquebrajamientos de la democracia, pero, en los que se ha advertido un avance significativo en el logro de propósitos de estabilidad institucional, política y socioeconómica.Imagen

Para nadie es un secreto que existen grupos y grupejos en esa nación vecina, que en este momento  intentan vulnerar el estado de cosas, socavar los frágiles cimientos en que se respalda la también frágil democracia de ese país. Si en las tres entregas anteriores cuestionaba la dejadez voluntaria de la llamada comunidad internacional, con responsabilidad enfática en el estancamiento de ese país, luego de una profunda reflexión, convengo en que esa misma comunidad internacional debe buscar la manera y hacerlo rápido, de enfrentar a los grupos o grupejos que validos de la ignorancia cavernaria de muchos de sus adeptos y líderes, hoy celebran misas para que ocurra un colapso.

No es posible que a estas alturas se permita que grupos de miembros del desaparecido ejército haitiano hoy estén acantonados en actitud amenazante y subversiva y que la Fuerza de Estabilización de las Naciones Unidas (Minustah) allí instalada se mantenga de brazos cruzados. Del mismo modo que el gobierno mantenga una actitud contemplativa ante tal desafío. E incluso, líderes oprobiosos que allí medran de manera subterránea y que representan un pasado reciente ominoso y maldito para  el pueblo utilizan escenarios que deberían tener mayor solemnidad y respeto por su país, donde parlamentarios y buscones buscan y rebuscan una y mil trabas para trancar el juego al gobierno, porque lo que existe en toda esta marea es la intención de que el régimen de Martelly colapse.

La tarea de países amigos como Estados Unidos, Francia, Canadá, España es iniciar un proceso en el que claramente haya más apertura para ensanchar la democracia, lo que no impide aplastar de manera contundente las intenciones de quienes no están en sintonía con trabajar para sacar a Haití del trance por el que atraviesa.

Este trance está expresado en un gran agujero, un abismo sin fondo que involucra la corrupción que durante décadas se ha entronizado destruyendo, primero que el terremoto del 2010, las instituciones, la confianza y la seguridad jurídica en todo su contexto.

Hoy es propicio hacer valer y si no existen crearlos, los mecanismos institucionales que permitan a Haití esa recuperación que todos esperan. De la tanta cháchara y de las campañas de relaciones públicas y mediáticas que se hicieron cuando la tierra, en un sismo terrible abrió la conciencia de la comunidad internacional-este escozor es y será latente en cada uno de los artículos de esta serie-, hay que sacar por lo menos lo que fue expresado como buena voluntad.

Hacer una conversión de esa voluntad en desmontar los alcances de los planes para subyugar, una vez más, a los haitianos en sus planos más vulnerables. Hay sectores de la clase dominante que no se pueden despojar de sus atavismos, de una resistencia hacia los componentes de la apertura, que significan la ayuda y el apoyo de países que como República Dominicana han estado presentes en los momentos de mayores angustias vividas en la patria de Toussaint Louverture. La ojeriza histórica también obedece al prejuicio, pues este prejuicio constituye el motor de una gran empresa que vive y se retroalimenta de los viejos odios, de las viejas y manidas intrigas y el desafecto total, parcial o absoluto de la sinceridad.

Pero, más allá de estos odios y prevenciones en contra de la buena fe, es un hecho que Haití no podrá salvarse sin ese apoyo de la comunidad internacional.  A República Dominicana le corresponde jugar su papel en los intentos por sacar a Haití de su estructural estado de pobreza extrema, pues como nación fronteriza, con notables niveles de desarrollo logrados al calor de sangre , dolor y consistencia debe tener el conocimiento de esa necesaria solidaridad, pero con esfuerzos determinados a promover el desarrollo de ese país, desde ese país, con aportes logísticos y coherentes en la asistencia de tecnología, planes de educación y creación de infraestructura con plataformas dirigidas a la niñez, la adolescencia y la juventud, con la búsqueda determinada de soluciones en colaboración para erradicar la desnutrición, las enfermedades mortíferas que allí asedian.

República Dominicana debe darle seguimiento a iniciativas de trascendencia binacional que vayan más allá de coyunturas.  Haití y su liderazgo más reacio y extremista, que se opone a que estas relaciones sean fluidas, porque como se ha dicho más arriba es una gran empresa resistir esos cambios, esos aportes y mantener la vida de intervención y atraso político, en que claramente han sumido a esa nación…Imagen

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Published by: Medrano Néstor

Periodista, consultor político y escritor, con más de 12 años cubriendo las incidencias del acontecer político, social, judicial y cultural de República Dominicana, recibió el Premio Único de Poesía de la Alianza Cultural Cibaeña, con el libro Escritos con Agua de Lluvia y la primera mención especial con los relatos del volumen Cuentos de Vapor y de Sombras en el año 2008. En el 2009 el Grupo Editorial Norma publicó su novela Héroes, Villanos y Una Aldea, que presentó en el marco de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2009. Ese mismo año su reportaje Niños buzos viven entre la basura y olores nauseabundos, resultó finalista en el concurso anual de periodismo de Visión Mundial y la Unicef. El Ministerio de Cultura publicó en el 2012 su novela ¿Dónde está Johnny Lupano? ¿Dónde está Johnny Lupano?, resultó finalista del certamen online de novela internacional de Yoescribo.com que patrocina la Fundación Cabana en el 2005. Es fundador de la página Hombre de Letras. Sus cuentos, poemas y ensayos han sido publicados en las revistas Vetas, Mythos y Global de la Fundación Global Democracia y Desarrollo. Tiene la columna La Cuartilla en Listín Diario. Su libro de ensayos Las Huellas Literarias de Juan Bosch fue publicado en el año 2014. Este mismo año fue antologado junto a un grupo de poetas dominicanos, en el libro Poetas de la Era III, de la Editorial Santuario, compilación de Elsa Báez.

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