Haití: ¿destino mutilado? 3 de 10


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Las dificultades que ha presentado Haití desde todos los ángulos que esta situación se maneje o se visualice, van más allá de las coyunturas y, precisamente, las coyunturas son las que mayor interés generan por sus rasgos de inmediatez, es decir, el momento, azuzado por un liderazgo político atomizado en la defensa de sus intereses y los intereses particulares.

Pero, más allá de las coyunturas hay que desmadejar la existencia de una problemática estructural, que constituye una pesada carga para el pueblo común ante las insatisfacciones, el incumplimiento de la enorme deuda social acumulada y las pocas y evidentes muestras que se exhiben para  por lo menos iniciar el trayecto hacia la democracia plena en ese país.

Duele decirlo, pero una gran parte de la responsabilidad de la  interminable crisis que vive esa nación caribeña es de la llamada comunidad internacional, que nunca asumió, con estrategias directas y viables, un compromiso para sacar a Haití del pozo del cual nunca salió con los distintos regímenes que gobernaron luego de la dinastía de los Duvalier.

Ese sentido de responsabilidad fue reflejado en agosto del año 2006 cuando el entonces secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Kofi Annan, fue interpelado por el autor de este trabajo en visita hecha al presidente dominicano, Leonel Fernández sobre las preocupaciones históricas que existían de que esa comunidad internacional estuviera pensando en dejar el problema haitiano a la República Dominicana.

Ante una batería de periodistas locales y extranjeros, Annan refirió muy enfáticamente que “la comunidad internacional” no dejaría sola a República Dominicana en su responsabilidad por resolver la crisis haitiana.

“Por la proximidad de Haití, y lo he discutido con el Presidente (Fernández), los dos gobiernos deben trabajar conjuntamente, y no le vamos a dejar el problema a la República Dominicana. La comunidad internacional ha sido convocada y va a trabajar”, dijo en la ocasión el entonces más encumbrado de los funcionarios de la ONU.

Si bien planteó entonces que la solución a esa problemática era de largo plazo, no fue hasta que la fuerza devastadora de un sismo, cuatro años después de sus declaraciones, conminó a esa martillante comunidad internacional a reaccionar ante la debacle en la que se sumía el país con el cual los dominicanos compartimos territorios y angustias.Imagen

Esto quiere decir, que el terremoto removió la conciencia no solo de la comunidad internacional, también de personalidades de la vida artística, entre actores, cantantes, militantes y gestores culturales acudieron con sus bondades a socorrer a un pueblo abismado y diezmado desde siempre, empobrecido y agonizante desde siempre, hundido en la desnutrición y en el analfabetismo desde siempre, pero, en esto hay que ser el abogado del diablo, no se puede negar que en el 2010, un terremoto sangriento sirvió para elaborar una buena campaña de relaciones públicas para esos artistas.

Esa tragedia, si bien forma parte de esas coyunturas referidas más arriba, permitió ver que, con consistencia,  no generaba la desgracia haitiana, sino que la exacerbaba y ampliaba la franja y los alcances de la misma.

Hay unos nombrados países donantes que lograron, al calor de la estampida mediática mundial que subsumió la atención y el interés, encabezar esfuerzos militantes, canalizar quintales de ayuda muchas veces inservibles, y derramar miles de millones de dólares que todavía no se sabe a ciencia cierta a qué bolsillos fueron a parar.

¿Puede un país, con los antecedentes expuestos, forjar el camino de su desarrollo o por lo menos proyectar su destino en términos mensurables de tiempo, intenciones y sosiego social y político, canalizados de manera común para lograr ese objetivo?

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Published by: Medrano Néstor

Periodista, consultor político y escritor, con más de 12 años cubriendo las incidencias del acontecer político, social, judicial y cultural de República Dominicana, recibió el Premio Único de Poesía de la Alianza Cultural Cibaeña, con el libro Escritos con Agua de Lluvia y la primera mención especial con los relatos del volumen Cuentos de Vapor y de Sombras en el año 2008. En el 2009 el Grupo Editorial Norma publicó su novela Héroes, Villanos y Una Aldea, que presentó en el marco de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2009. Ese mismo año su reportaje Niños buzos viven entre la basura y olores nauseabundos, resultó finalista en el concurso anual de periodismo de Visión Mundial y la Unicef. El Ministerio de Cultura publicó en el 2012 su novela ¿Dónde está Johnny Lupano? ¿Dónde está Johnny Lupano?, resultó finalista del certamen online de novela internacional de Yoescribo.com que patrocina la Fundación Cabana en el 2005. Es fundador de la página Hombre de Letras. Sus cuentos, poemas y ensayos han sido publicados en las revistas Vetas, Mythos y Global de la Fundación Global Democracia y Desarrollo. Tiene la columna La Cuartilla en Listín Diario. Su libro de ensayos Las Huellas Literarias de Juan Bosch fue publicado en el año 2014. Este mismo año fue antologado junto a un grupo de poetas dominicanos, en el libro Poetas de la Era III, de la Editorial Santuario, compilación de Elsa Báez.

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