ATEMPORALIDAD DE LA CARNE


Quieta. Voz quieta y queda…

Al despuntar de un susurro invisible hundo mis sentidos

en la línea de tu boca que ríe;

                                                     gime: estremece.

Voz. Quieta. Quietud de la lluvia y su chapoteo

en el jardín de tu inocencia fragmentaria, sin embargo

Mía.

Mía entre las auroras y los festines del silencio:

En la distancia sin minutos ni trayectos posibles: cerca del sol

De tus orillas infinitas y próximas.

Y tu voz se derrama

Al paso de la caricia:

A la carrera única

Del eslabón de la carne: sonrisa.

Y tu cuerpo agridulce se desgrana entre mi cuerpo:

como lluvia; alcanzamos las planicies de tus instintos

de esa rebeldía inequívoca que me hace enloquecer

de esa fragorosidad del instante en que duermes y

despiertas o mueres y revives;

en la definición de mi hombría.

Y me lates tan adentro: voz. Mía entre las auroras y los festines del silencio.

Y me adentras un latido: somos espacios de humo transferidos

Al rigor de la cadencia: esa melodía transformante que te adorna, mujer.

Que te proclama en el instante de mi ausencia: copa de vino

Esencias y sabores.

Voz. Quietud. Latido.

Eres mi ser entre los seres de esta noche de siempre y de ayer

Y de hace al menos cinco minutos: somos un poco de los dos que

Nos mentimos en la verdad irreductible: champagne. ¿Qué  más?

Eres Mía. Melodía transformante de tu mirada de lluvia:

tempestad del último minuto acaecida en mis brazos que son

una extensión de los tuyos: mirada, transferida

instantánea como aquella fotografía

de los dos uniformados de ambos: pálpito de luz en la luna del día

redención y aquiescencia de un minuto sin tiempo

ajeno a las agujas de la ilusión: voz. Queda.

Voz. Quietud. Latido.

Y al tocar como tocas este instrumento de nubes compactas:

Erosionamos la perfección de lo perfecto para sumirlo

Al canto grande las voces mudas de nuestras

                                                           Ansias.

Y te observo: renacida en los vaivenes del crepúsculo. Esa

Proyección del sudor entre gotas de lluvia y llanto

Y la mirada que se posterga antes de cerrar los ojos y

Acometer el abandono. ¿Me sientes? Nos sentimos a las dos y

Quince de la medianoche.

Jugamos al terruño ajeno del que nos despojara el viento:

A la hora de la lluvia: a la hora de la cascada que nos refresca después de

Escucharnos al final del diluvio: la más perfecta armonía

De la creación: Tú.

Hundo mis sentidos en la carnosidad de tu silueta:

Arte imprecisa de mis anhelos despejados. Y exclamo

en este trozo de minuto de arena

eres mi tiempo. Eres mi edad y mi refugio adoquinado

de besos. Eres mi deseo, uno similar

a  todos los deseos: los blancos, los azules, los tuyos

los míos y los que trae bajo los brazos la lluvia.

Y en mi elemento transito por la lluvia y la transparencia

del regazo y la lascivia: espesura de oleajes y ansias,

volcán calorífico de mi instante,  de mis pausas y tus pausas

de nuestra calma y nuestra tormenta, de nuestras realidades

en las alas de mariposa de un tren de espera finita.

Voz. Quietud. Calma.

Todo en el azul fluorescente de los suspiros,

las estrategias de la cercanía y la distancia

las conexiones y los poemas de mi puño y letra

escritos mientras nos llueve el amor

y las blancas cortinas titilan de un lado a otro

y alimentamos las palomas en el Parque Colón

para mojarnos de los dos dos horas después.

Todo el rosado de tus mejillas adormecidas en

mis labios, de ese intento de beso calcinante

que sondea mi boca y mi frente hecha fuego

mi cuerpo y mi frente hecha fuego

mi vida y mi sexo hecho fuego.

Y es que amarte es desamarte en cada tiempo

cuando te solidarizas con el fastidio de mi humor

a veces mala gente; o cuando me explicas las rabietas

de tu mal humor aproximado.

Hundo mis sentidos en la untuosidad violeta de la

Soledad que es estar contigo cuando duermes

Cerca de mí: en mi regazo a la hora cualquiera de

Un descanso de ajonjolí

Extasiada, comulgando con un sueño

Que me atraviesa los linderos de la marea

Del oleaje de tu cabellera negra

Tan amarilla como los rayos de sol de esta lluvia nuestra y

De nosotros.

Y es que desamarte es amarte a cada hora

en los intersticios de tu cuerpo que es mi gloria y tu gloria

a punto de abrevar de la miel del ensueño de marfil

del ámbar solidificada de tu sonrisa y tu mirada:

somos una muestra de la quietud y la devastación.

Somos uno, mujer.

Latido de ambos en esta península de suspiros postergados y verdes

y al deshacernos como lluvia de amor y cadencia de tv a las dos y media

de la tarde

nos naufraga el sentimiento que es una mínima partícula de

la muerte revivida: de nuestras uñas y nuestra carne

de nuestras cumbres y riscos

de la extensión de tu cuerpo en mi cuerpo. Con la voz.

Quietud de adoraciones sombrías cuando nos irradia la luz

Y pensamos en los demás; sus trayectos de indiferencias,

Acusaciones en ascuas de quienes somos, mujer.

Íntima: pasajera del mundo azucarado de tus senos

De mi universo por soñar porque estoy sitiado

A punta de cigarrillos humeantes en la espera

A punta del nosotros imposible y concreto

A punta de tu mirada y tu sonrisa,

Génesis del Apocalipsis si así lo deseamos.

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Published by: Medrano Néstor

Periodista, consultor político y escritor, con más de 12 años cubriendo las incidencias del acontecer político, social, judicial y cultural de República Dominicana, recibió el Premio Único de Poesía de la Alianza Cultural Cibaeña, con el libro Escritos con Agua de Lluvia y la primera mención especial con los relatos del volumen Cuentos de Vapor y de Sombras en el año 2008. En el 2009 el Grupo Editorial Norma publicó su novela Héroes, Villanos y Una Aldea, que presentó en el marco de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2009. Ese mismo año su reportaje Niños buzos viven entre la basura y olores nauseabundos, resultó finalista en el concurso anual de periodismo de Visión Mundial y la Unicef. El Ministerio de Cultura publicó en el 2012 su novela ¿Dónde está Johnny Lupano? ¿Dónde está Johnny Lupano?, resultó finalista del certamen online de novela internacional de Yoescribo.com que patrocina la Fundación Cabana en el 2005. Es fundador de la página Hombre de Letras. Sus cuentos, poemas y ensayos han sido publicados en las revistas Vetas, Mythos y Global de la Fundación Global Democracia y Desarrollo. Tiene la columna La Cuartilla en Listín Diario. Su libro de ensayos Las Huellas Literarias de Juan Bosch fue publicado en el año 2014. Este mismo año fue antologado junto a un grupo de poetas dominicanos, en el libro Poetas de la Era III, de la Editorial Santuario, compilación de Elsa Báez.

Categorías POESIA2 comentarios

2 comentarios en “ATEMPORALIDAD DE LA CARNE”

  1. Me encanta este Poema sobre todo la intensidad que refleja el titulo: ATEMPORALIDAD DE LA CARNE!! Cuanta profundidad., es algo que solo pueden consevir los grandes amantes. los que hemos amado de cuerpo, alma y corazon.

    el verso que mas me apasiona es el que dice:Acometer el abandono. ¿Me sientes? Nos sentimos a las dos y Quince de la medianoche.

    Obviamente tambien refleja mucho la esencia de la mujer, lo que produce, y lo que inspira.

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