Muerto el recuerdo

No me queda más que escuchar en silencio
los ruidos de tu ausencia, aquella soledad diluida, que se cuela centímetro a centímetro
por las razones de tu piel y tu memoria.
No me queda más.
No me queda más que escuchar a Serrat en esta memorable tarde de angustias grises,
de rememorar viejas querencias sentado con los chicos en el antiquísmo patio de la
Universidad; donde fumábamos y bebíamos hasta la última gota del sudor y la desidia.
No me queda más
No me queda más que este libro de Borges, viejo libro de Borges cuando Borges
también era un viejo o se vestía de viejo para alquilarnos sus versos, echarnos en cara
su ceguera y hacernos olvidar que nada puede ser olvidado; al menos en la estantería del
para siempre.
No me queda más
No me queda más que la herrumbre de esta humedad que me calcifica los huesos y me
destila el alcohol perverso de las maldades de los pocos y muchos que nos veían
con malos ojos. Porque era fácil mirarnos con malos ojos si bien no hacíamos caso
de nada ni de nadie, juntos lo demás era mierda y sueños desflecados y muertos.
Juntos no había un minuto ni un segundo,
la noción del tiempo se deshilaba y regaba su vulva machista por encima de nuestros
cuerpos y de nuestra cama y de nuestra mesita de noche y de nuestra ducha y de nuestra
hoguera y de nuestro sexo. Terminábamos latiendo uno en el corazón del otro y viceversa,
escuchando emocionados la última canción de Sanz con Shakira: estallido insano de
gloriosos y pecaminosos movimientos de cintura: flor amarilla de sexo. Estambre y palidez
del amor.
No me queda más
no me queda más que recitar a los cuatro o cinco vientos que bebí del vaso de tu despedida
antes de que te marcharas: provoqué el vacío de tu instante único y permití que lamieras
el último reducto de una caricia tardía, que nació y murió, instantes más o instantes menos.
Daba igual que la vida se desgranara
Daba igual que nuestras diferencias
Encontraran un término medio: para vaciarnos de ilusión y mandar al carajo el recuerdo.

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Published by: Medrano Néstor

Periodista, consultor político y escritor, con más de 12 años cubriendo las incidencias del acontecer político, social, judicial y cultural de República Dominicana, recibió el Premio Único de Poesía de la Alianza Cultural Cibaeña, con el libro Escritos con Agua de Lluvia y la primera mención especial con los relatos del volumen Cuentos de Vapor y de Sombras en el año 2008. En el 2009 el Grupo Editorial Norma publicó su novela Héroes, Villanos y Una Aldea, que presentó en el marco de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2009. Ese mismo año su reportaje Niños buzos viven entre la basura y olores nauseabundos, resultó finalista en el concurso anual de periodismo de Visión Mundial y la Unicef. El Ministerio de Cultura publicó en el 2012 su novela ¿Dónde está Johnny Lupano? ¿Dónde está Johnny Lupano?, resultó finalista del certamen online de novela internacional de Yoescribo.com que patrocina la Fundación Cabana en el 2005. Es fundador de la página Hombre de Letras. Sus cuentos, poemas y ensayos han sido publicados en las revistas Vetas, Mythos y Global de la Fundación Global Democracia y Desarrollo. Tiene la columna La Cuartilla en Listín Diario. Su libro de ensayos Las Huellas Literarias de Juan Bosch fue publicado en el año 2014. Este mismo año fue antologado junto a un grupo de poetas dominicanos, en el libro Poetas de la Era III, de la Editorial Santuario, compilación de Elsa Báez.

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