Cuando me abrazaste me sentí indefenso. Es así. A veces uno se debilita o lo debilitan las circunstancias, el roce de lo inesperado. Tú, que eres así unos días, tan espontánea, hermosa hasta el dolor, sexual; una ilusión que traspasa los resquicios de la hombría y me hace colapsar ante ese sentimiento debilitante que no te oculto y te profeso. Entonces quise escribirlo. A veces escribir me surte unos efectos indeseados, me devuelve a los estados esenciales, que son los estados de la sensibilidad, aquella que nos desocupa de las durezas cotidianas, de los dones inauditos de la supervivencia y la desidia amarrada a los estilos de vida. Pensé en fumar antes de escribir. Fumar para deshacer en el humo los demonios que se esparcen con el humo, y, qué vaina, regresaste a mi mente con toda la furia de tu mirada, a veces de mujer indefensa y con los brazos abiertos para determinar el punto de acceso a tus propios sentimientos, tan revoloteados, tan así de complicados, tan llenos de lluvia y de tempestad, de enemiga de mis propias resoluciones que colocan ese stop, ese cuidado, no te dejes llevar por su aroma ni por sus labios que quisiera marchitar y refrescar junto a los míos cuando me dice lancémonos a la lluvia, sin importar lo que piense la gente. Construyamos una locura para volver a nuestra cordura desigual e insumisa: una rebeldía resbaladiza como la que se incrusta en nuestros poros. Cuando me abrazaste me surgió el deseo.
Tu deseo inocente ante mi deseo ingenuo de posesión y desbordamiento y en nuestro entorno la cotidianidad, la ciudad y sus tapones de mil demonios, la gente que divaga metida en su mutismo, en sus mil conflictos de vida y de sopor. Solo nuestra lluvia, solo nuestros pequeños momentos capturados en una especie de atalaya impenetrable. Cuando me abrazaste me sentí a deshoras, indefenso, sumiso, con ganas de seguir a tu lado, con ganas de seguir a nuestro lado, juntos, emparentados en los designios de lo que posiblemente y en algún momento, tendrá que ser u ocurrirnos.
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Comentarios
¡Oye Nestor,..cuanta profundidad en tus versos; definitivamente, me gusta tu estilo.