HOMBRE DE LETRAS

Néstor Medrano

Feliz Navidad

Estos días son muy especiales. Nos llegan las nostalgias con viejos sombreros encorsetados de recuerdos, vivencias del pasado con las que forjamos la juventud y comenzamos a forjar la adultez ya en proceso acelerado. Siempre será la época más hermosa del año. Hombre de Letras recesa hasta enero, y confía en que estas festividades sirvan para estrecharnos más en nuestros mejores sentimientos y que en cada hogar de este país tan nuestro, a pesar de todo, se haga una bullita al amor y a Dios, en agradecimiento de tantas cosas grandes y maravillosas como contar con vuestro aprecio.

 NÉSTOR MEDRANO

Diciembre 23, 2009 Publicado por Medrano Néstor | Uncategorized | | Aún no hay comentarios

Génesis en detalle

NÉSTOR MEDRANO

Estudio el detalle de tus labios a las doce en punto de la noche. De tu mirada entreabierta y la cascada negra a media frente, casi gritando la instantánea de un minuto perdido que busca arena para fluir entre nosotros y marcar un tiempo sin tiempo ni memoria, el espacio sin límites de paredes angostas donde estemos confinados al nosotros, a la aspiración de ser nuestra extensión, una única extensión de tu mirada que me pertenece, de tu sombra que me pertenece y de mí que te pertenezco desde ayer a las diez de la mañana.

Hay una conexión etérea de gloria e infierno cuando llevas carmín, cuando nos vistes a ambos de lluvia y nos desterramos del cuerpo la sordidez de la amargura y nos desterramos en nuestra propia misión que es, casi divina y nos permite alunizar en cualquier poro de tu piel o de la mía, estremecidos al confín de la madrugada bañada de calor y sudor. Hay un preciso hallazgo de cielo e infierno en tu área de influencia, donde fluimos energizados por tu palabra sorda que cae de perfil al rozar mi costado y nos enternece el pequeño espacio que va desde el instante mágico del gemido a la estación del desfallecimiento, de la muerte y la vida y la vida y la resurrección, todo significas mujer. Eres culpable por mí, por vadearme en silencio en este bullicio reformado de ecos, y tu risa se escucha, inserena, clandestina después de rodearnos con las puntas de las lenguas y estallarnos hacia los adentros donde existe, eso, que busca la gente entre los precipicios de la felicidad y la locura: mi estado natural cuando te tengo cerca.

Donde estás están el diablo y Dios. Los extremos de un paralelo en nosotros que no termina aunque las fuerzas físicas nos pidan terminar este tormento de morir juntos y nacer barnizados de nosotros, cuando llegamos a las planicies del sexo y la razón sin la razón de la locura y con la locura de una razón que, inexistente, me voltea de pie y me tiene de cabeza, de tanto perdido amor hacia ti.

Materia maldita de mis noches de sol en el intento de amarnos. Naturaleza descomunal de nuestra naturaleza que viaja hacia la infinitud. ¿Qué soy? ¿Qué somos si no rudimentarios objetos de sustancias húmedas, madrugada y calor? ¿Por qué definirnos más allá de nosotros, almas en pecado, rutina indecible de una adicción? Me ensombrece el ruido de tu piel prohibida porque ha cruzado ciertos límites que nos impiden chupar juntos el néctar de gloria e impudor, la luz ígnea y pura del pecado en partículas minúsculas de ríos y mares embravecidos.

Y en el detalle de tus labios hay mil hallazgos reservados para el silencio de nuestras palabras de tinta o de extracción: tu sustancia es el parámetro de esto que no es normal y que te crispa, pues he aprendido que vida y amor o amor y lujuria o deseos de esencias de ajonjolí no tienen límites, solo una decisión.

Eres desequilibrio desde el momento que retuvimos para ahuyentar a los demás y distanciarnos nosotros de yo y de ti para anexarnos en esa lluvia que luego por poco nos mata y nos permitió resucitar.

Somos detalle. Magma volcánica de una ilusión filmada en DVD y reproducida en pantalla de cine. Sin absurdos no existe fruta, el dulce de miel es un salvamento de lo prohibido, entiéndelo mujer, y lo prohibido-si no pregunta a la Eva de Adán, originó los placeres de la humanidad.

Fotos Vgstudio

Diciembre 15, 2009 Publicado por Medrano Néstor | POESIA | | Aún no hay comentarios

Sin vocales ni consonantes

Néstor Medrano

“coexistimos y nos reencontramos. Para qué más”, Toulusse.

Quiero plantearte la razón de mi búsqueda en una sola hilera de palabras en una única unidad de vocales y consonantes. Y plantearte una razón es, nada más y nada menos, algo sobre mí y nosotros: algo sobre ambos y el anexo del mundo para no quedar aislados vitales para ellos, imprescindibles para mí. Quiero plantearte al mismo tiempo que en esa hilera de palabras caben todos mis silencios apagados en el bullicio de tu cuerpo.

 Caben todas las bóvedas de lunas: todas las murallas caben la piel y la sangre. Y plantearte que mi búsqueda inició en el punto impreciso entre Arjona y Serrat, Neruda y Borges tú y la Mujer Maravilla. Y toda razón tiene una búsqueda, en mi caso, en un tendedero de ropa de un patio de luces en un barrio donde se aglomera la gente y se extingue poco a poco, la llama de la lluvia. Quiero no solo plantearte que sin esa mirada mirada metal, mirada de agua, de sol y de nieve podré jamás visualizar la punta del principio allí donde iniciamos esa búsqueda de tres: tú, yo…ambos. Plantearte por ejemplo que en esta hora sin relojes ni madrugadas no existe el país que soñamos o ansiamos o creímos o nos inventamos en un rapto de optimismo a cortos pasos del derrame del amor. En una esquina de sombras azules Descubrimos No existe el país Pero tal vez en la memoria hirviente de tus anhelos donde nos deshicimos para hacernos de nuevo algo del país que soñamos gravita en sustancias en pedazos de ilusiones cristalizadas en torrentes sucesivos de Dios. Quiero plantearte la razón de mi búsqueda y hacerte saber del vino y los cigarros los perfumes del verano que siempre pido por ti por la fluidez mágica del recuerdo por tu memoria que es la mía a partir de las diez de la noche. Y me sobra el tiempo para apagar el tic tac para inexistir en el llanto de fuego de estas calles del barrio donde nuestras sombras perviven en los árboles del parque junto a esos dos nombres nuestros y plantearte que mi búsqueda es impía porque insiste en remover las cosas que por pecados múltiples Dios clausuró. Y confesarte que la razón de mi búsqueda parte de un delirio de acero de una preocupación hiriente y pertinaz del bosquejo de algo borroso que no dejaré morir jamás. Algo borroso En el instante del instinto y la Lujuria algo borroso en el instante de la instancia mártir de tu lascivia y al final de la búsqueda el principio de la razón y al final de la búsqueda el instante de los instintos de la decepción y las palabras sin vocales ni consonantes.

Diciembre 7, 2009 Publicado por Medrano Néstor | POESIA | | Aún no hay comentarios

Proclama de amanecer de un hombre loco por ella

Es para ti,  sobre la otra “realidad”

NÉSTOR MEDRANO

Te preciso a mi lado. Desde ayer y todos los días; desde siempre. Preciso tus labios para memorizar la atmósfera del deseo, para desvirtuar las realidades que nos perturban y situarnos en nuestra propia realidad.

Te preciso en mis silencios y en tus distancias, en nuestros encuentros secretos todavía inmateriales, en tus pupilas y las mías para ver un poco más allá de nuestras cotidianidades presentes.

Te preciso en este momento de lluvias y de canciones, de nosotros y tú, de mí contigo a cualquier hora de la noche, fundándonos en la ciudad del amor, extraviándonos en cada recodo de nuestros poros, en cada suspiro de nuestros labios,

en cada mirada de nuestros cuerpos: tú sobre nosotros y yo estacionándome en los umbrales de tu gloria, en punto, a las tres y media de la madrugada.

Somos nosotros y nuestra realidad sobre las otras realidades. Somos nosotros después de hablar y antes de fabricar las palabras, somos nosotros y la inexplicable turbulencia de los sentimientos enjugados, somos tú y yo y todos los demás en sus distancias, en sus lugares, sin confusiones, sin laberintos: eres tú metida en mi mente desde las primeras horas del final de la noche y el inicio del día.

Es tu sonrisa definitiva y sin poses, son esos labios tuyos que se vuelven atractivos, es tu cuerpo de mujer sin más definiciones que su encanto en este enjambre de caricias soñadas, de abrazos cálidos en el fondo de nosotros mismos, cuando nos pensamos aletargados y exhaustos, ensimismados en ti y en mí desde la tercera hora en que nos vimos por primera vez. Soy yo demandando tu mujeritud a tres centímetros de tu rostro y de tu pelo negro en cascadas sobre mi cara. Somos los dos viajando en el arco iris que se forma luego de nuestra lluvia. En punto. Te preciso a mi lado. Aunque sea un chin a esta hora de todos los días.

Cuando escribo, cuando me someto a la disciplina de saber más de mí después de saber de ti, de rodearte con mis besos y enviarte mis gemidos. Preciso de ti lo que eres cuando estoy a tu lado, lo que soy cuando sospecho que puedo perderte. Lo que me inspiras cuando Deseo palpar mis labios en tu cuello. Esto es un sueño de amor, mujer. Un despertar de azules sobre el cielo gris encapotado Una ilusión de agua lluvia sobre tu abdomen soñado, sobre tu cuerpo en la arena, sobre esta playa nuestra desierta y naciente, esto es una proclama para ti y para nosotros y para ellos: asumirnos desde tus ojos y tu piel Cabildear un nuevo sentido a esto que se agita en mis adentros y que desea estremecerte en una esquina de la luna, en cuarto menguante. Posiblemente escuchando a Ricardo Arjona o la dulce caricia de tu voz. Esto es el desistimiento a toda tristeza, la revelación de que he nacido desde el momento en que te confesé lo que siento y lo sientes y nos sentimos, hasta después de todo lo que hay en el camino, de los terrales y lodazales. A punto de la noche te confieso esta locura cuerda de amarte más allá de nosotros, en nosotros, y a pesar de todas las realidades posibles.

Diciembre 3, 2009 Publicado por Medrano Néstor | Uncategorized | | 4 comentarios

Dónde está Johnny Lupano? LA NOVELA

Trujillo
Néstor Medrano
El Presidente cayó de rodillas, abrumado por su debilidad; la debilidad propia de los seres ordinarios que suelen enfermarse cuando llegan a la ancianidad. Pero yo, coño, no puedo darme el lujo de estar babeando, de ser humillado por una incontinencia propia de los carnales mortales. Se descubrió en su propia realidad y quedó ofuscado. Nadie podía enterarse, coñazo, que no podía contener la orina y que me había orinado los pantalones nuevos de casimir inglés.
Una hora después de ese trágico acontecimiento, que le permitió enterarse por primera vez en su vida faraónica, que era vulnerable como cualquier hombre de cuarta categoría, convocó un consejo de gobierno con carácter de urgencia.
Una vez reunido con sus ministros y jefes de seguridad nacional, esbirros y funcionarios del más alto nivel, ordenó que se buscaran en toda la capital del país, provincias, municipios, barrios y parajes urbanos y rurales, a los médicos, hechiceros, curanderos y prepara yerbas, para que entre todos obtuvieran una fórmula inmediata que curara su humillante desarreglo.
-Otra cosa, señores-dijo al terminar la sesión-, si alguien fuera de estas cuatro paredes se entera de esta vaina, o escucho algún rumor que traiga el viento, alusivo al tema, me encargaré personalmente de matarlos a todos con mis propias manos y luego a sus hijos, hermanos, sobrinos y nietos. Nadie más que yo puede saber la magnitud del dolor que sacude a un hombre cuando es ofendido tan arteramente por la naturaleza.
Cuando se retiraron, el polvo talco que utilizaba para blanquear su rostro se corrió y al contemplarse en ese estado impúdico para un hombre que como él rendía culto a la belleza, quiso que el mundo se derrumbara con él.
-¡Demonios!- gritó-, esto no me puede estar ocurriendo a mí.

CUATRO
-Isabel, date prisa. El Presidente espera por nosotros.
-Un minuto más, sólo debo ajustar algunas cosas en mi vestido.
Johnny Lupano sudaba. No era el momento de sentir temores, aunque un gusanito de intriga se removía en sus vísceras y contoneaba sus huesos.
-Sabes que ese hombre es más peligroso que los hermanos y gusta de las mujeres ajenas. ¿Cómo enfrentar sus insinuaciones? ¿Qué haremos si me corteja?
El silencio se hizo denso. Johnny Lupano sabía que ella tenía razón; las muestras fatídicas estaban ahí. Familias enteras habían perdido la dignidad desde hacía tiempo debido a que unas ofrecían a sus hijas en la tierna juventud para que el tirano las desgraciara con su hombría de bestia, a cambio de favores y prebendas oficiales, y a otras la dignidad les era arrebatada y cuando se negaban a darlas en bandeja de plata perdían bienes, amistades y se convertían en rastrojos miserables de seres humanos.
-Debemos correr el riesgo-determinó el hacedor de canciones.

En la galería colgante del amplio jardín de la mansión del gobernante una mesa esperaba repleta de exquisiteces y de platos exóticos, dispuesta con la meticulosidad de orfebre propia de las apetencias del tirano.
Como se esperaba, la mesa estaba lista para cuatro personas. ¿Por qué invitar a nadie más? ¿por qué meter más gente de la cuenta en un encuentro casi confidencial? De todas formas ni Johnny Lupano ni Isabel Gutiérrez se aventuraron a preguntar por qué la ausencia de su esposa, además era un elemento intrascendente, que tampoco les importaba un carajo. El jardín era extenso y cada uno de sus extremos fue adornado con un contingente de hombres armados hasta los dientes. Se trataba de hombres jóvenes, bien vestidos y de apariencia intachable que se intercomunicaban con discreción, sujetando con ambas manos las ametralladoras que formaban parte del entorno natural de la noche, junto a la vegetación tranquila y apacible.
El Presidente se sentó en una de las sillas principales; sonriente. Los invitados lo imitaron. Con un chasquido de dedos surgieron de la nada cuatro mujeres vestidas de blanco que probaron sin titubear un bocado tras otro y un trago de cada cosa que sirvieron en la mesa. El mandamás llamó a uno de los hombres de confianza y le dijo algo en el oído. El hombre salió con pasos apresurados y cinco minutos después regresó y discretamente asintió con la cabeza. Las mujeres terminaron de probar. Diez minutos más tarde fueron despedidas hasta que llegó un hombre de piel bronceada y rasgos femeninos que puso el platillo de entrada frente a los comensales.
-La vaina de ser presidente-rompió el hielo el tirano-es que uno debe mantenerse vivo y proteger a quienes dependen de nosotros. ¿Qué le parece esa jodienda señor Lupano?
El aludido lo miró con una sonrisa.
-Me parece correcto-dijo-hombre precavido vale por dos.
-En eso de los adagios-continuó el dictador-hay una marcada sabiduría humana.
Hay quienes creen que la gente del pueblo es pendeja y la gente sabe y tiene conciencia de cada cosa que hace y dice, je, je , je.
Isabel Gutiérrez se mantuvo callada toda la noche.
-A la Estrella de Fuego no le gusta hablar mucho, ¿eh?-hizo notar el anfitrión mientras llevaba la cuchara a la boca. La Isabel reaccionó con rapidez inusitada:
-Excelencia-dijo-soy una mujer que trata de escuchar para aprender…creo que no hay más que hacer cuando es el presidente de la República quien habla. Además, si los jueces hablan por sentencia, los cantantes lo hacemos en el escenario.
Johnny Lupano encendió un cigarrillo. Previamente consultó con el mandatario si podía hacerlo en su presencia. Luego intervino:
-Es una parlanchina, excelencia, lo que pasa es que está apretada.
-¿Cómo va a ser? Una mujer que se para en un escenario a cantarle a miles de personas. Debe ser un pretexto para no compartir con nosotros. Pero está bien, entiendo eso de la timidez que sienten las mujeres cuando están entre hombres.
El tirano frunció el ceño, luego sonrió; rebanó un pedazo de piña y guardó silencio. Desde allí se respiraba una tranquilidad desesperante, que salía de entre las flores y que horas después haría reaccionar a la Isabel.
“Estaba presionada por el olor a cementerio. La paz de esa casa no es una paz de sosiego, es la que viven los muertos del camposanto’’.
Terminaron de ingerir los alimentos cuando la noche se hizo intensa y la brisa se extinguió. En los árboles no se movía una sola hoja.

mirabal
-¿Y bien Lupano?-inquirió el tirano con una llama fluorescente en las pupilas-¿Qué sucedió con su embajada, hubo alguna inquietud?
Isabel Gutiérrez contuvo la respiración, palideció. Era una especie de terreno minado el que pisaban ahora. En los pasadizos clandestinos se decía que muy despacio pero progresivamente el tirano estaba perdiendo la cordura, e incluso, se hizo célebre la convocatoria que realizó para que los familiares de personas enfermas condujeran a sus dolientes al Palacio Nacional, donde él, personalmente, se haría cargo de salvarles la vida y de curar enfermedades terminales, porque Dios lo había investido de poderes curativos especiales como parte de su misión redentora en la tierra.

balaguer
¿Qué puede costarle sacar la pistola y darnos un tiro en la cabeza y alegar que irrumpimos en la casa con intenciones de matarlo? ¿Acaso la locura tiene razonamientos? Es como el cuento de la vieja que lleva a la casa un pavo y un cerdo en agosto para engordarlos y pasarlos por las cuchillas en Navidad. Ni siquiera invitó a la familia, o a la esposa al menos, es curioso que no haya invitado a nadie para que se vieran los niveles de empatía que existían entre nosotros, luego de la golpiza y el encierro de Johnny Lupano. Ni siquiera al hijo que se supone el heredero de la dinastía aunque se trate de un carajete sin más ambiciones que correr carreras y mariconear con sus amiguitos del poder.
-Le pregunto-insistió- porque en la embajada ni siquiera tuvieron el decoro de enviarme una comunicación agradeciendo la diligencia personal que puse en su caso. Yo soy el presidente de la República, mínimo me merecía eso.

Noviembre 12, 2009 Publicado por Medrano Néstor | NARRATIVA | | 1 comentario